-
La vida en evolución debe experimentar un vasto abanico de posibilidades, basadas en historias ambientales tan impredecibles que ninguna ruta realizada -el camino hacia la conciencia en forma de Homo sapiens u Hombrecillos Verdes, por ejemplo- puede interpretarse como una autopista al cielo, sino que debe verse como una tortuosa pista surcada de incontables obstáculos y engalanada con innumerables ramificaciones alternativas. Por tanto, cualquier repetición razonablemente precisa de nuestra ruta terrestre en otro planeta se convierte en algo tremendamente improbable, incluso en un trillón de casos.