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Dondequiera que circule la palabra de Dios, agita los corazones de la gente, prepara para la moral pública. Haz circular esa palabra, y encontrarás que el tono de la moral cambia inmediatamente. Es Dios dirigiéndose al hombre.
Dondequiera que circule la palabra de Dios, agita los corazones de la gente, prepara para la moral pública. Haz circular esa palabra, y encontrarás que el tono de la moral cambia inmediatamente. Es Dios dirigiéndose al hombre.