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Estamos dispuestos a alabar la libertad cuando está a salvo en el pasado y no puede ser una molestia. En el presente, en medio de peligros cuyo desenlace no podemos prever, nos ponemos nerviosos por ella y admitimos la censura.
Estamos dispuestos a alabar la libertad cuando está a salvo en el pasado y no puede ser una molestia. En el presente, en medio de peligros cuyo desenlace no podemos prever, nos ponemos nerviosos por ella y admitimos la censura.