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Me subí a la báscula y pesaba alrededor de 203. Sólo mido 1,70 m. Estaba a punto de cumplir 30 años y ya no era activo. Así que empecé a trabajar con un nutricionista y un entrenador. Jugaba al baloncesto dos veces por semana. Y pronto todo se convirtió en un hábito para mí. Me hice adicto a algo bueno, para variar.