-
Todo juicio de conciencia, sea recto o erróneo, sea sobre cosas malas en sí mismas o moralmente indiferentes, es obligatorio, de tal modo que quien actúa contra su conciencia peca siempre.
Todo juicio de conciencia, sea recto o erróneo, sea sobre cosas malas en sí mismas o moralmente indiferentes, es obligatorio, de tal modo que quien actúa contra su conciencia peca siempre.