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Nuestros corazones son el santuario; ahí es donde Dios debe instalarse. Nuestros buenos pensamientos son las flores para adorarle. Las buenas acciones forman la adoración, las buenas palabras forman los himnos y el amor forma la ofrenda.
Nuestros corazones son el santuario; ahí es donde Dios debe instalarse. Nuestros buenos pensamientos son las flores para adorarle. Las buenas acciones forman la adoración, las buenas palabras forman los himnos y el amor forma la ofrenda.