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  • Cuando le gustaba alguien, era natural que se fuera a la cama con él. Nunca se lo pensaba dos veces. No era vicio; no era lascivia; era su naturaleza. Se entregaba tan naturalmente como el sol da calor o las flores su perfume. Era un placer para ella y le gustaba dar placer a los demás.

    W. Somerset Maugham (1930). “Cakes and Ale”