Autores:
  • Los santos son como los árboles. No llaman a nadie, ni alejan a nadie. Dan cobijo a quien quiera venir, ya sea un hombre, una mujer, un niño o un animal. Si te sientas bajo un árbol, te protegerá de las inclemencias del tiempo, tanto del sol abrasador como de la lluvia torrencial, y te dará flores y frutos. Que un ser humano disfrute de ellos o que un pájaro los saboree poco importa al árbol; sus productos están ahí para cualquiera que venga y los coja.