Autores:
  • Se puede decir que pocos hombres tienen excelencias inimitables: observémoslos en su progreso desde la infancia hasta la madurez, y pronto nos convenceremos de que lo que alcanzaron fue la consecuencia necesaria de la línea que siguieron y de los medios que utilizaron.

    Adam Clarke, Mrs. Richard Smith (1833). “An Account of the Infancy, Religious, and Literary Life of Adam Clarke ...: Written by One who was Intimately Acquainted with Him from His Boyhood to the Sixtieth Year of His Age”, p.18