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Cuando morimos a algo, algo cobra vida en nosotros. Si morimos al yo, vive la caridad; si morimos al orgullo, vive el servicio; si morimos a la lujuria, vive la reverencia a la personalidad; si morimos a la ira, vive el amor.
Cuando morimos a algo, algo cobra vida en nosotros. Si morimos al yo, vive la caridad; si morimos al orgullo, vive el servicio; si morimos a la lujuria, vive la reverencia a la personalidad; si morimos a la ira, vive el amor.