-
La enfermedad de nuestro tiempo para mí ha sido simplemente esta maldita cosa de que todo se ha ido haciendo cada vez más pequeño y menos importante, que el espíritu romántico se ha secado, que hoy no hay vergüenza. Todos nos estamos volviendo tan mezquinos y pequeños y mezquinos y ridículos, y todos vivimos bajo la amenaza del exterminio.