-
No hay nada como estar en la esquina, y que el entrenador te esté susurrando al oído y otro tipo te esté poniendo el protector bucal. Faltan cinco segundos y ¡bum! La campana. Es más emocionante que mirar por un acantilado.
No hay nada como estar en la esquina, y que el entrenador te esté susurrando al oído y otro tipo te esté poniendo el protector bucal. Faltan cinco segundos y ¡bum! La campana. Es más emocionante que mirar por un acantilado.