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No en la pureza o en la santidad meramente, porque en el Paraíso el hombre era santo, y él será santo cuando redimido por el sacrificio de Cristo y hecho un heredero del cielo.
No en la pureza o en la santidad meramente, porque en el Paraíso el hombre era santo, y él será santo cuando redimido por el sacrificio de Cristo y hecho un heredero del cielo.