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Siempre que la asana se hace mecánicamente desde el cerebro frontal, la acción se siente sólo en el cuerpo periférico, y no hay sensación interior, no hay luz interior luminosa. Si la asana se hace con referencia continua a la parte posterior del cerebro, hay una reacción a cada acción, y hay sensibilidad. Entonces la vida no sólo es dinámica, sino que también está electrificada con fuerza vital.