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Las leyes adquieren su autoridad de la posesión real y de la costumbre: es peligroso remontarse a sus orígenes; las leyes, como nuestros ríos, se hacen más grandes y más nobles a medida que avanzan: síguelos río arriba hasta sus fuentes y todo lo que encontrarás es un pequeño manantial, apenas reconocible; con el paso del tiempo se hincha de orgullo y crece en fuerza.