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  • Tu oración debe ser por una mente sana en un cuerpo sano. Pide un alma valiente que no tema a la muerte, que considere que la duración de la vida es el menor de los dones de la naturaleza y que sea capaz de soportar cualquier tipo de sufrimiento, que no conozca ni la ira ni el deseo y que crea que las penas y los duros trabajos de Hércules son mejores que los amores y los festines y los mullidos cojines de Sardanápalo. Revela lo que eres capaz de darte a ti mismo; el único camino hacia una vida de tranquilidad pasa por la virtud.