Autores:
  • Guardémonos de decir que hay leyes en la naturaleza. Sólo hay necesidades: no hay nadie a quien mandar, nadie a quien obedecer, nadie a quien transgredir. Cuando te das cuenta de que no hay metas ni objetivos, te das cuenta también de que no hay azar: porque sólo en un mundo de objetivos tiene sentido la palabra azar.