Autores:
  • En nuestro individualismo áspero y rudo, pensamos que la dulzura es debilidad, ser blando y prácticamente sin carácter. Pero no es así. La gentileza incluye cualidades tan envidiables como tener la fuerza bajo control, estar calmado y en paz cuando se está rodeado de una atmósfera acalorada, emitir un efecto tranquilizador en aquellos que pueden estar enfadados o fuera de sí por cualquier otra razón, y poseer tacto y cortesía amable que hace que los demás conserven su autoestima y dignidad. En lugar de perder, ganan los amables. En lugar de ser estafados y aprovechados, ¡salen ganando!