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  • Siguió don Quijote a la naturaleza, y, satisfecho de su primer sueño, no pidió más. Sancho, por su parte, nunca quiso otro, pues el primero le duró de la noche a la mañana, indicándole un cuerpo sano y una mente libre de cuidados; pero su amo, no pudiendo conciliar el sueño, le despertó, diciendo: -¡Me maravillo, Sancho, de la torpeza de tu alma, que parece que fueras de mármol o de bronce, insensible a la emoción y al sentimiento!

    Miguel de Cervantes Saavedra (1866). “Adventures of Don Quixote de la Mancha”, p.681