-
De niño solía ir a la Cámara de los Horrores en la feria anual, a mirar las figuras de cera de emperadores y reyes, de héroes y asesinos de la época. Los muertos tenían ahora esa misma irrealidad, que estremece sin despertar piedad.
De niño solía ir a la Cámara de los Horrores en la feria anual, a mirar las figuras de cera de emperadores y reyes, de héroes y asesinos de la época. Los muertos tenían ahora esa misma irrealidad, que estremece sin despertar piedad.