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Actuar podía provocar agotamiento emocional, pero escribir cansaba el cerebro. Escribir te llevaba a la depresión y al insomnio y a andar todo el día con aspecto demacrado.
Actuar podía provocar agotamiento emocional, pero escribir cansaba el cerebro. Escribir te llevaba a la depresión y al insomnio y a andar todo el día con aspecto demacrado.