-
Una mujer guapa es un árbol de Navidad', me dijo mi madre en el aeropuerto. Este chico cuelga cosas de mis ramas mientras su mirada recorre mi cara, mi cuerpo, mis caderas y mi cara. Las ideas salen volando de sus ojos abiertos y se posan en mí como pequeñas cargas decorativas. Me está transmitiendo timidez, tal vez, algo de inteligencia de libro y cierta dulzura complaciente en la cama. Sus ojos aceitosos me atrapan y me encuentro colgando yo misma algunos adornos, dándole manos hábiles y sentido del humor.