-
Los defensores del socialismo se llaman a sí mismos progresistas, pero recomiendan un sistema que se caracteriza por la rígida observancia de la rutina y por la resistencia a todo tipo de mejora. Se llaman liberales, pero quieren abolir la libertad. Se llaman demócratas, pero anhelan la dictadura. Se llaman revolucionarios, pero quieren hacer omnipotente al gobierno. Prometen las bendiciones del Jardín del Edén, pero planean transformar el mundo en una gigantesca oficina de correos. Todos los hombres menos uno son empleados subordinados en una oficina.