-
El miedo aporrea la puerta de nuestro corazón exigiendo que le dejemos entrar. La alegría es modesta y a menudo entra en nuestras vidas como una persona tímida que entra en una habitación; podemos tardar un rato en darnos cuenta de que está ahí.
El miedo aporrea la puerta de nuestro corazón exigiendo que le dejemos entrar. La alegría es modesta y a menudo entra en nuestras vidas como una persona tímida que entra en una habitación; podemos tardar un rato en darnos cuenta de que está ahí.