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Las cosas que Picasso y yo nos dijimos durante aquellos años nunca volverán a decirse, y aunque se dijeran, ya nadie las entendería. Era como estar encadenados en una montaña.
Las cosas que Picasso y yo nos dijimos durante aquellos años nunca volverán a decirse, y aunque se dijeran, ya nadie las entendería. Era como estar encadenados en una montaña.