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  • La maldición de un huérfano arrastraría al infierno, a un espíritu de lo alto; pero ¡oh! más horrible que eso, ¡es una maldición en el ojo de un muerto!

    Samuel Taylor Coleridge (1854). “The complete works of Samuel Taylor Coleridge: With an introductory essay upon his philosophical and theological opinions”, p.237