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La política, o la controversia, o el espíritu de partido, o la mundanalidad, han carcomido
el corazón de la piedad viva en demasiados de nosotros. El tema de la
piedad personal ha caído tristemente en un segundo plano.
La política, o la controversia, o el espíritu de partido, o la mundanalidad, han carcomido
el corazón de la piedad viva en demasiados de nosotros. El tema de la
piedad personal ha caído tristemente en un segundo plano.