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No conozco nada que pueda confortar tanto el alma, calmar tanto las oleadas de dolor y tristeza, dar paz a los vientos de la prueba, como una meditación devota sobre el tema de la Divinidad.
No conozco nada que pueda confortar tanto el alma, calmar tanto las oleadas de dolor y tristeza, dar paz a los vientos de la prueba, como una meditación devota sobre el tema de la Divinidad.