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A lo largo de los años, he aprendido [que] la moda es un negocio fascinante que consiste en vender magia. Se hace a lomos de nuestro optimismo y nuestra inseguridad. Es tanto psicología como comercio. Pero también he aprendido que cada día tomamos decisiones en fracciones de segundo sobre las personas basándonos en su atuendo y que esas decisiones pueden tener implicaciones poderosas (véase la historia de Trayvon Martin y su sudadera con capucha). Es importante que entendamos cómo funciona la moda y cómo conectamos con ella.