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  • La velocidad no es neutral. La vida rápida solía significar una vida de libertinaje; ahora sólo significa rápido, pero las consecuencias son aún más graves. El exceso de velocidad en la vida pone en peligro nuestras relaciones y nuestras almas.

    Mike Yaconelli (2009). “Messy Spirituality”, p.63, Harper Collins