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Nada es viejo, nada es nuevo, salvo la luz de la gracia bajo la que late un corazón humano. La forma de sentir, de comprender, de amar; la forma de ver el país, los rostros que vio tu padre, que conoció tu madre. Lo demás es quimérico.
Nada es viejo, nada es nuevo, salvo la luz de la gracia bajo la que late un corazón humano. La forma de sentir, de comprender, de amar; la forma de ver el país, los rostros que vio tu padre, que conoció tu madre. Lo demás es quimérico.