-
No culpéis ni al hombre, ni a Dios, ni a nadie en el mundo. Cuando os encontréis sufriendo, culpaos a vosotros mismos, y tratad de hacerlo mejor.
No culpéis ni al hombre, ni a Dios, ni a nadie en el mundo. Cuando os encontréis sufriendo, culpaos a vosotros mismos, y tratad de hacerlo mejor.