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Debo ser absolutamente claro al respecto. Gran Bretaña no puede aceptar la situación actual del presupuesto. Es manifiestamente injusta. Es políticamente indefendible: No puedo jugar a la Hermana Generosa con la Comunidad mientras se pide a mi propio electorado que renuncie a mejoras en los campos de la sanidad, la educación, el bienestar y el resto.