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Nunca conoceremos la paz en el mundo sin equilibrio. Y nunca conoceremos el equilibrio sin justicia para todos. Sin embargo, la justicia sólo existe cuando hay equidad e igualdad, cuando todos los hombres y todos los países reciben el mismo trato y la misma consideración. Mi padre cree que no existe la justicia porque toda su vida ha sido testigo de la inclinación de la balanza. Debemos cambiar esta mentalidad generalizada haciendo que la igualdad sea una realidad, no sólo algo sobre lo que leemos y oímos en la televisión y en la literatura.