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Ése es el encanto de un mapa. Representa el otro lado del horizonte, donde todo es posible. Tiene la magia de la anticipación sin el trabajo y el sudor de la realización. El mayor romance jamás escrito palidece ante las posibilidades de aventura que encierran los tenues senderos azules de mar a mar. El viaje perfecto nunca termina, la meta siempre está al otro lado del siguiente río, al otro lado de la siguiente montaña. Siempre hay una pista más que seguir, un espejismo más que explorar. El logro es el precio que el caminante paga por el derecho a aventurarse.