-
Es difícil mantener la dignidad en una audición. He hecho muchas audiciones en las que me he presentado y me he encontrado con esa especie de mirada perdida: "¡Genial! Gracias. MUY BIEN. Buen trabajo. Gracias por venir". En la puerta pienso: "¿Qué demonios estoy haciendo con mi vida?".