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Así funciona la opresión. Se convence a miles de personas, por lo demás decentes, de que sigan adelante con un sistema injusto porque cambiarlo parece demasiado engorroso. La respuesta adecuada cuando alguien exige un cambio en ese sistema injusto es escuchar, en lugar de dar la espalda o gritar, como haría un niño, que no es culpa tuya. Claro que no es culpa tuya. Seguro que eres encantadora. Eso no significa que no tengas la responsabilidad de hacer algo al respecto.