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La ciencia es más escrupulosa que el dogma. El dogma da carta de naturaleza al error, pero el aliento mismo de la ciencia es una pugna con el error, y debe mantener viva la conciencia.
La ciencia es más escrupulosa que el dogma. El dogma da carta de naturaleza al error, pero el aliento mismo de la ciencia es una pugna con el error, y debe mantener viva la conciencia.