-
La oración es un bálsamo para toda llaga, un remedio para toda enfermedad; y cuando estamos afligidos con espinas en la carne, debemos entregarnos a la oración. Si no se responde a la primera oración, ni a la segunda, debemos seguir orando. Los problemas son enviados para enseñarnos a orar; y son continuados, para enseñarnos a continuar instantáneamente en oración.