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Para hablar con Dios no se pierde el aliento. ¡Habla! Para caminar con Dios, no se pierde la fuerza. Sigue caminando. Para esperar en Dios, no se pierde tiempo. Sigue esperando.
Para hablar con Dios no se pierde el aliento. ¡Habla! Para caminar con Dios, no se pierde la fuerza. Sigue caminando. Para esperar en Dios, no se pierde tiempo. Sigue esperando.