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No hay lector tan provinciano como el que sólo lee los libros de esta mañana. Los libros no son panecillos que se devoran cuando están calientes y frescos. Un buen libro conserva su calor interior y calentará a una generación aún no nacida.
No hay lector tan provinciano como el que sólo lee los libros de esta mañana. Los libros no son panecillos que se devoran cuando están calientes y frescos. Un buen libro conserva su calor interior y calentará a una generación aún no nacida.