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Recordemos que los deseos dictan nuestras prioridades, las prioridades dan forma a nuestras elecciones y las elecciones determinan nuestras acciones. Además, son nuestras acciones y nuestros deseos los que hacen que lleguemos a ser algo, ya sea un verdadero amigo, un maestro dotado, o alguien que se ha cualificado para la vida eterna.