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La santidad no consiste en no cometer errores o en no pecar nunca. La santidad crece con la capacidad de conversión, el arrepentimiento, la voluntad de volver a empezar y, sobre todo, con la capacidad de reconciliación y de perdón.
La santidad no consiste en no cometer errores o en no pecar nunca. La santidad crece con la capacidad de conversión, el arrepentimiento, la voluntad de volver a empezar y, sobre todo, con la capacidad de reconciliación y de perdón.