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El pecado no es poca cosa. Ciñó de espinas la cabeza del Redentor y le traspasó el corazón. . . Considera todo pecado como el que crucificó al Salvador, y verás que es 'sumamente pecaminoso'.
El pecado no es poca cosa. Ciñó de espinas la cabeza del Redentor y le traspasó el corazón. . . Considera todo pecado como el que crucificó al Salvador, y verás que es 'sumamente pecaminoso'.