-
El domingo por la mañana, antes de ir a escuchar la predicación de la Palabra de Dios... no nos precipitemos a la presencia de Dios de forma descuidada, imprudente y sin preparación, como si no importara la forma en que se realice dicha obra. Llevemos con nosotros fe, reverencia y oración. Si estos tres son nuestros compañeros, escucharemos con provecho y regresaremos con alabanza.