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  • Cuando alguien pone sus afectos en la cruz y en el amor de Cristo, crucifica al mundo como una cosa muerta e indeseable. Los cebos del pecado pierden su atractivo y desaparecen. Llena tus afectos con la cruz de Cristo y no encontrarás lugar para el pecado.

    John Owen, James M. Houston (2004). “Triumph Over Temptation: Pursuing a Life of Purity”, p.102, David C Cook