-
Cuando deshumanizamos y demonizamos a nuestros oponentes, abandonamos la posibilidad de resolver pacíficamente nuestras diferencias y buscamos justificar la violencia contra ellos.
Cuando deshumanizamos y demonizamos a nuestros oponentes, abandonamos la posibilidad de resolver pacíficamente nuestras diferencias y buscamos justificar la violencia contra ellos.