-
Los apologistas religiosos se quejan amargamente de que los ateos y los laicistas son agresivos y hostiles en sus críticas contra ellos. Yo siempre digo: miren, cuando ustedes mandaban, no discutían con nosotros, simplemente nos quemaban en la hoguera. Ahora lo que hacemos es presentarles algunos argumentos y algunas preguntas desafiantes, y ustedes se quejan.