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Es hora de que permitamos que la Palabra de Dios, y no las mentiras glamorosas de Hollywood, se convierta en la piedra angular de nuestras convicciones, pensamientos y actitud. Es hora de que cambiemos el vacío del entretenimiento de la cultura pop por la aventura de la vida real de una existencia construida por Cristo. Sólo entonces la verdad reinará y gobernará en nuestras vidas. Sólo entonces nuestras vidas tendrán un impacto eterno para Su gloria.