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Ni siquiera una hermosa historia de amor escrita por Dios puede satisfacer como lo hace Jesús... Y hasta que no seamos capaces de hacer de Él nuestro primer amor... nunca conoceremos la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo. Siempre estaremos mirando a un simple hombre para satisfacer los deseos de nuestro corazón, en lugar de a Aquel que nos creó, que nos conoce mejor que nosotros mismos, y que dio la sangre de su vida para rescatarnos.